martes, 11 de febrero de 2014

El nacimiento del primer grafito


 Cuenta la leyenda que hubo una tormenta en la que el viento derribó árboles gigantescos, y así quedaron expuestas grandes cantidades de un material negro bajo las raíces. Parecía carbón pero no quemaba. Los pastores descubrieron muy pronto que este material era excelente para marcar sus rebaños. El material era en realidad grafito, y el grafito de Cumberland era la única forma de grafito utilizable que existía en todo el mundo, porque se encontraba en bloques sólidos. Durante el reinado de Isabel I de Inglaterra, tenían numerosas aplicaciones, pero se utilizaba principalmente para hacer moldes para balas de cañón. Aunque al principio lo utilizaron para marcar sus rebaños, las gentes del lugar pronto descubrieron que se podía escribir y dibujar con los bloques de grafito. Finalmente se recubrieron barras de grafito con madera, y así nacieron los primeros lápices del mundo.
Fabricación de lápices
Las barras de grafito se hacen mezclando el polvo de grafito con arcilla, extrudiéndolo y después cociendo las barras en un horno. Modificando las proporciones del grafito y la arcilla, se producen lápices con distintos grados de dureza (H) y negrura (B). Las barras se colocan entre dos tablillas de madera, que se pegan y se cortan para formar los lápices individuales. 
Los lápices de colores para bellas artes no fueron desarrollados hasta la década de 1930. Para crear los distintos colores, se mezclan pigmentos orgánicos o químicos con arcilla, y luego se extruden para formar barras. Las barras se secan lentamente en un horno y después se impregnan de cera para suavizar su consistencia.