martes, 23 de julio de 2013

Pasteles Secos:blandos y duros

La característica principal de los pasteles secos, y más concretamente de los pasteles blandos, es su extremada fragilidad y delicadeza. Las barritas de colores se rompen con suma facilidad, puesto que son un simple conglomerado de pigmento en polvo con un poco de tiza y goma arábica. Al contener poco aglutinante, tienden a quebrarse y a romperse, y el color se desprende son sólo pasar el dedo por encima. Por eso aconsejo que los guarde en cajas forradas con cartón ondulado o espuma, con lo que evitará que los colores se rocen, se manchen entre sí y se rompan a la menor brusquedad o golpe.
Sin lugar a dudas, entre las distintas clases de pasteles, los blandos son los más populares, los más utilizados por el artista aficionado gracias a su maravilloso color aterciopelado y a las posibilidades cromáticas casi ilimitadas. Contienen, en proporción, más pigmento que aglutinante, lo que provoca que los colores resulten en todo momento densos y vibrantes. Los pasteles blandos son cubrientes, es decir, que pueden superponerse colores claros a colores oscuros, y se pueden difuminar con extremada facilidad, o bien con los dedos, bien con papeles o trapos. Sin embargo, la superficie pictórica tiene la desventaja de ser muy sensible a los golpes y roces, pues el color se adhiere poco sobre el papel.
Los pasteles duros poseen mayor consistencia que los blandos, ya que contienen menos pigmento y más aglutinante, por lo que los colores no son tan vibrantes, aunque son más consistentes. Al contrario del pastel blando, no se resquebrajan ni se deshacen con facilidad y, a menudo, suelen utilizarse bien para esbozar un dibujo preliminar o bien para añadir detalles y trazos precisos en las últimas fases del desarrollo de una pintura al pastel. Se pueden utilizar para dibujar primero con una barrita de pastel duro, aplicando tan sólo unos tonos, o bien esbozando uan composición con líneas marcadas y fuertes contrastes de color. De todos modos, hay que procurar no abusar de ellos, pues se puede formar una superficie lisa y deslizante que rechace el color y perder así la suavidad del colorido.
Para el boceto previo y para los retoques finales también se utiliza los medios auxiliares ya mencionados (sanguineas, carbón...) y los llamados lápices pastel, es decir, finas barritas de pastel recubiertos de madera. Los lápices pastel son pasteles duros, por lo que no se rompen y desmenuzan con facilidad; además, son más limpios y de fácil manejo. También son los más idóneos para realizar pequeños bocetos y obras muy detalladas, así como para combinarse con los pasteles blandos.