lunes, 28 de octubre de 2013

Consideraciones para hacer un retrato II

Además de lo que he dicho como consideración en la publicación anterior creo que habría que tener en cuenta estos otros factores que voy a mencionar ahora.
-Las dimensiones del dibujo En el retrato dibujado, el rostro debería tener dimensiones no superiores a los dos tercios del real, y ello para evitar que se altere las proporciones. Puede usarse láminas de 40x50 cm, como dimensiones máximas, paras el retrato de cabeza sola, y de 50x70 cm para la figura entera. Tened cuidado de que el rostro no quede precisamente en el centro de la lámina, sino ligeramente desplazado a un lado y hacia arriba.
-La elección de la pose Normalmente se entiende por "retrato" el dibujo o pintura que reproduce la cabeza y los hombros, es decir, el "busto", pero podría comprender los brazos y las manos, o bien toda la figura.
Si dibujas del natural, haz lo posible para que el modelo esté sentado en una actidud natural y cómoda, que su rostro se halle aproximadamente a la altura del tuyo y que la expresión sea relajada, pero exprese claramente su carácter de manera que puedas captar también el "parecido psicológico" además del físico. Conviene elegir una posición que destaque las características somáticas del sujeto, poniéndose el dibujante aproximadamente a un par de metros de distancia, para reproducir los efectos del escorzo: en general, la posición de tres cuartos se considera la más eficaz, pero también el perfil o la visión anterior pueden ser interesantes.
-La iluminación Debería ser levemente difusa, provenir de una sola fuente luminosa (ventana, lámpara), un poco desde arriba y más bien lateralmente. Así se resaltarán los rasgos del rostro, pero de manera suave, sin que se formen feas sombras bajo la nariz, debajo de los labios y en torno a los ojos. Evitad la luz artificial intensa y también la solar directa que crean estos efectos; acentúan todas las mínimas irregularidades cutáneas y reducen la delicadeza del modelado. Además, fuerzan al modelo a contraer inevitablemente la musculatura facial, forzando una expresión fea y poco natural.