sábado, 26 de octubre de 2013

Consideraciones para hacer un retrato

Voy a comentar muy brevemente algunas consideraciones que se tienen que tener en cuenta a la hora de realizar un retrato.Son cosas muy  básicas, pero lo más simple a veces también puede pasar algunas veces desaparecivido.
Tipos de retratos

La gran variedad de posturas que el ser humano puede asumir y la riqueza psicológica que caracteriza cada personalida induce al artista a valorar  la "pose" que sugerir al modelo para que estos elementos se manifiesten del modo más conveniente para lograr el parecido al retrato. Además, cada individuo posee características particulares de posturas y movimientos habituales que le son propios y se vuelven significativos de su "ser". Por otra parte existen actitudes de relación exterior, por asi decir, y de conveción social que permiten insertar al sujeto en la profesión y en el "estatus" que le atañen y a los cuales aspira. Se pueden distinguir, por tanto, dos tipos de retratos:formal, en el cual la pose del sujeto sigue esquemas tradicionales transmitidos por la historia del arte, muy cuidados en la composición, en la situación ambiental y en la elección de los elementos decorativos, a veces simbólicos; no formal, en el cual la pose del modelo es espontánea porque se le capta en una actitud casual o mientras está concentrado en el desarrollo de actividades acostumbradas a su entorno habitual. Es una manera eficaz y moderna de retratar a las personas que deriva de la práctica de la fotografía "instantanea" y requiera mucha habilidad y buen gusto por parte del artista. Pertenecen a esta categoría también los retratosde "expresión", es decir, aquellos en los que el sujeto es captado, por ejemplo, mientras sonríe o está realizando un movimiento.

El encuadre
 Sea cual sea el tipo de retrato que pretendamos hacer, debemos elegir  también cómo representar el tema: podemos, en efecto, dibujar sólo la cabeza (o sólo una parte del rostro), o bien toda la figura. En muchas circunstancias puede ser más útil, para la expresividad del retrato, dibujar sólo una parte de la figura abarcando, por ejemplo, además de la cabeza también los hombros, el tórax y las manos. En estos casos, haga numerosos bosquejos para encontrar la mejor  actitud, para realizar una composición eficaz, bien equilibrada, no " monótona". Evite  dispersar el interés visual de los futuros espectadores del retrato y tenga presente que el punto focal deberá de todos modos ser el rostro y, sobre todo, los ojos. Observe que las manos pueden ser tan expresivas como el rostro, tanto para el "gesto" como para la forma y el papel que desempeña en la composición. Por eso, si reconoce usted "carácter" en las manos de su modelo, no dude en incluirlas en  el dibujo.

Los temas
Retratar a un ser humano requiere no sólo la capacidad de captar y dibujar el parecido, sino también de sugerir el carácter y el estado de ánimo del modelo: en eso consiste la calidad artística del retrato. Al respecto puede ser útil hacer algunas consideraciones relativas a los temas que frecuentemente  le tocará dibujar: recuere que el rostro de todas las personas está amparado jurídicamente ("derechos de imagen"), y por tanto solicite siempre a su modelo la autorización para representarlo o exponer, eventualmente, los dibujos que haya usted realizado.
-El niño La cabeza del niño es proporcionalmente más gruesa quue la del adulto, sobre todo en el cráneo, que es mucho más voluminoso que la cara. Los ojos y las orejas resultan grandes; la nariz, en cambio, es pequeña y respingona; la osamenta es menuda, por lo que le será útil a usted la fotografía sacada por sorpresa, para evitar "muecas". Las facciones delicadas de los niños requieren una iluminación débil y difusa: una fuerte luz artificial o el sol directo crean sombras muy marcadas que pueden alterar la fisonomía y hacer que el niño entrecierre los ojos.
-La mujer En el retrato femenino, junto a la búsqueda de la personalidad de la mujer elegida se sitúa también la tendencia a valorizar el aspecto estético. Elija, preferentemente, poses informales y espontáneas para las jovenes y actitudes más austeras para las mujeres maduras: evite, de todos modos, hacer asumir posiciones rebuscadas o excesivamente "teatrales". En muchos casos puede ser útil dibujar la figura entera de manera que el atuendo y el entorno colaboren en reflejar con eficacia la personalidad de la mujer retratada.
-El hombre El retrato masculino es, por tradición, más bien formal, representando todavía la imagen "oficial" ligada, más que a los rasgos fisonómicos, también a la posición social del sujeto. A veces la iluminación lateral, creando constrastes interesantes, ayuda a caracterizzar los rasgos somáticos y los volúmenes del rostro masculino. Los sujetos jóvenes se representan mejor si se captan en actitudes y expresiones espontáneas, mientras que para los hombres maduros son adecuadas poses más compuestas y "dignas". Evite que el modelo cruce los brazos sobre el pecho o se muestre autoritario y "antipático"
-El autorretrato Casi todos los artistas han dibujado, pintado o esculpido su propio retrato:si lo hace también usted descubrirá que es una práctica muy provechosa para mejorar sus capacidades como retratista. Póngase ante un espejo y estudie la imagen reflejada comprobando diferentes iluminaciones y actitudes y, después elija la posición que le resulte más cómoda y en la que se "reconozca" plenamente.
-El anciano Los ancianos, tanto hombres como mujeres, son muy interesantes de dibujar porque su rostro, marcado por el transcurso del tiempo y caracterizado por las expresiones habituales, relata una "historia" de vida y de experiencia. Por este motivo es fácil captar en ellos, más que en los jóvenes, los rasgos fisonómicos y obtener un retrato parecido. Elija poses adecuados a la sabiduría y a la tolerancia que la edad avanzada debería aportar.
Evite la iluminación fuerte y directa del modelo: aunque sea efectista, puede conducir fácilmente a dibujar "cabezas características"en vez de retratos y puede acentuar desagradablemente las irregularidades cutáneas. Observe, mejor, algunas modificaciones "anatómicas" en la cabeza del anciano: arrugas sobre la frente, en los ojos y la boca, sobre el cuello; encanecimiento y clareo del cabellos; depresiones de los globos oculares; alargamiento de las orejas, etc.