miércoles, 3 de septiembre de 2014

Manchas con aguada

La rapidez de la captación de una aguada con pincel no tiene comparación posible, es la técnica de manchado que permite captar el modelo con mayor velocidad. El manchado con pincel exige economía de medios y capacidad de síntesis, esto significa que el artista debe ser capaz de resolver el tema de manera sumaria, buscando la expresión directa y el resumen de las formas en unas cuantas pinceladas. Las tintas de colores o las acuarelas son medios muy fluidos que permiten resolver las formas con rapidez, remarcándolas con trazos gestuales y espontáneos, y ligando unas pinceladas con otras.
Si vas a emplear para las aguadas potes de tinas es recomendable disponer de varios colores de tinta y así escoger el mas adecuado según el modelo que vamos a representar.
Cuando se pinta con aguadas, una vez que has comenzado el proceso tiene que ser rápido y no mostrar vacilaciones. No hay que realizar ningún dibujo previo a lápiz. Las manchas de color tienen que ser precipitadas y dinámicas y reflejar los tonos más oscuros del paisaje. El manchado tiene que ser generoso y el color debe deslizarse con fluidez y decisión.
Directamente con el pincel
Debemos aprender a dibujar directamente con el pincel, enfrentandonos al blanco del papel sin haber trazado un dibujo preliminar. Desde un principio, el pincel debe ir a buscar las sombras y los perfiles, dejando en blanco las zonas de luz. La limitación del color se compensa por las variaciones tonales que derivan de la mayor o menor disolución del color en agua. Si realizamos el trabajo sobre un papel de tono medio, al finalizar, cuando la aguada esté seca, podemos añadir unos realces de blanco que, a modo de grisado, traten de explicar la luz. 
En el caso de las imagenes puestas en el margen derecho:
Primero dibujamos las manchas directamente con el pincel, sin efectuar un dibujo previo a lápiz. Extendemos una aguada muy suave en los tejados y luego otra más oscurra en las fachadas.
En segundo lugar, cuando el proceso de manchado con el pincel ya ha finalizado esperamos unos minutos a que se sequen completamente las aguadas. Luego, con un lápiz blanco realizamos realces allí donde la luz se adivina más intensa. Conviene no ser demasiado explícito, el tratamiento tiene que ser abocetado para que el dibujo conserve su brevedad y efectivismo.
Y ya por último podeis ver el magnifico y hasta tridimensional resultado obtenido compaginando estas dos técnicas. Las luces blancas le dan un aspecto estupendo