sábado, 9 de agosto de 2014

El blanco en la acuarela, como rebajar una zona oscura

No hay pintura blanca; no podemos pintar con color blanco. El blanco es el papel mismo. Hay que reservarlo desde el principio.
Cabe, no obstante, para determinados casos, en plan no de obtener blancos puros, pero si grises muy claros, servirse de una fórmula parecida a la explicada anteriormente cuando tratabamos de rebajar un tono absorviendo el agua y el colorante de una zona determinada. 
Imaginemos una zona pintada con un gris muy oscuro, inclusive de color negro y que además ya está seca del todo. Supongamos que en esta zona ha de figurar una pequeña forma, de tono más claro que el fondo. Una estrella por ejemplo. 
Pues bien; para abrir ahí un gris claro, se empieza por cargar el pincel con agua absolutamente limpia y se moja abundantemente la zona a tratar, en plan de acumular agua, como formando una gruesa gota. 
Se aplica seguidamente el pincel tratando de diluir el color existente en la zona con el agua acumulada en la misma. Esta labor requiere cierto tiempo y paciencia, acariciando con el pincel, suavemente para que el colorante se desprenda y diluya con el agua.
Tan pronto como el color ha sido ya disuelto, se limpia de nuevo el pincel, se seca y escurre con el trapo y se inicia la tarea de aboserber agua-tinta; de limpiar de nuevo el pincel, absorber una y otra vez, etc. Hasta conseguir secar prácticamente la zona tratada, con lo cual se obtendrá un tono más claro respecto al tono circundante. 
Bastará para terminar, un cuidadoso retoque de los límites para dar por terminada la estrella.