sábado, 28 de junio de 2014

Paisaje con aguadas azules

La aguada puede trabajarse también con acuarela. A continuación, representamos un sencillo paisaje montañoso con aguadas de azul ultramar, por ser este color el más dominante. No se trata plenamente de un ejercicio monocromo, pues además del azul incorporamos otros dos colores (carmín y amarillo limón) que nos permite obtener diferentes matices de azul. La acuarela es mucho más sutil que la tinta y posibilita una gama total mucho más amplia, lo cual la convierte en medio muy adecuado para aguadas monocromas.


1. Realizamos el dibujo a lápiz, es extremadamente sencillo. Con una punta de carmín y amarillo muy agudos extendemos una amplia aguada que va a cubrir los últimos terminos.

2. Con el pincel todavía algo húmedo pintamos con azul ultramar un poco aguado el perfil de las montañas lejanas.

3. Aplicamos el azul ultramar intenso en la cima de las montañas. A medida que desciende por éstas lo vamos diluyendo con un poco de agua hasta llegar a la bruma, donde añadimos un toque de amarillo muy tenue, poco perceptible. 

4. Con el azul ultramar y una punta de carmín aplicamos una aguada violácea para representar la cima que sobresale de la bruma. En su base añadimos un poco de amarillo a la aguada azul.

5. A medida que nos acercamos a la vegetación que cubre las montañas cercanas, la presencia del carmín en la mezcla con azul es cada vez mayor. El papel está del todo seco, por lo que las pinceladas muestran un perfil contundente.

6. Para representar  el efecto de los bosques cercanos, aplicamos pinceladas intensas a modo de pequeños toques en dirección vertical. La intensidad de las pinceladas debe ser variadas, algunas de tendencia azul y otra morada.

7. En el dibujo terminado, la intensidad de las aguadas aumenta a medida que las montañas se acercan. Las colinas más alejadas se muestran ténues y con un perfil desvanedido