La sutileza de la aguada la hace muy apropiada para trabajos atmosféricos donde casi desaparece la línea y la escena se entiende gracias al concierto de manchas. El trabajo con tintas o con acuarela, bien sea negra o de colores, produce unos dibujos sutiles, capaces de desplegar un gran número de matices. La aguada es un medio muy efectista que permite crear un dibujo sugerente con pocas intervenciones si controlamos los degradados y la cantidad de agua de cada lavado.
Pintar sobre el papel húmedo

Y como no hay nada mejor que ejercitarse para comprender un método de dibujo aquí os dejo un ejemplo y los pasos que has de seguir para realizarlo.
1. Realizas el dibujo inicial a lápiz. Trazos simples que den simplemente forma inicial, un boceto.
2. Empezamos pintando el limón con una primera mancha de un gris medio, aplicada en uno de sus extremos. Después, la extendemos con el papel cargado de agua.
Cada aguada debe realizarse en una sola acción, sin detenernos, sin intervalos de tiempo. Si lo hacemos en varias aportaciones, aparecerá cortada y con saltos de tonos.
3. Solucionamos el estante con dos pinceladas paralelas, una de un gris suave y otra más intensa. Para facilitar la extensión de la aguada por el fondo, humedecemos previamente el papel con una esponja.
4. Al encontrarse el fondo humedecido, la aguada gris no se muestra uniforme, sino vaporosa, repleta de distintos matices.
5. En la sombra de las hojas realizamos dos aplicaciones. Una primera cuando el fondo todavía está húmedo, de lo cual resulta una sombra muy difusa y fantasmagórica. Tras dejar seca, dibujamos otra sombra encima con perfiles más definidos y claros.
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